Lo juro; renuncio a mi concepto del bien y del mal!

Querría irme de tu lado; pero no me atrevo, no vayas a conocer mi cobardía.
Por eso llevo alta mi cabeza y paso como distraído junto a ti que con el rayo constante de tus ojos renuevas siempre mi dolor.

¡Vayan con Dios mis escrúpulos malsanos! ¡Pierdo yo, sin esperanza, mi camino! ¡Que el viento salvaje del desvarío me rompa mis amarras!... Justos, laboriosos, útiles y listos llenan el mundo.

Unos llegan fácilmente a lo primero, y otros, con todo decoro, a lo segundo... ¡Felices ellos, y que la vida les sea próspera! ¡Yo prefiero ser vanamente insensato, pues que todo trabajo termina para el que bebe y se hace un perdido!

Lo juro; renuncio desde hoy todo derecho a la dignidad. ¡Adiós a mi sabiduría vanidosa, a mi concepto del bien y del mal! ¡Al suelo la urna del recuerdo; que se derrame hasta su última lágrima!

Lo juro; renuncio a mi concepto del bien y del mal!


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