Fue esta soledad y no el destino
Quien nos puso en el mismo camino
Creímos que ya nos conocíamos
Solo estábamos igual de vacíos
Fue esta soledad la que me hizo pensar
que eras como una diosa que había caído de otro planeta
yo solo quise nombrarte mi reina,
hacerte castillos,
subirte a un nicho
Tal fue eso lo que te hizo
salir corriendo pues por lo visto
tenias tanto miedo a un compromiso
No he podido explicar
ni si quiera imaginar
por que me harías tanto mal
no te fuiste hasta ver sangrar la herida.
No he podido entender
en que radica tu placer
disfrutabas hacerme mal
que ganarías al destrozar mi vida
Nuestra soledad que con el tiempo
nos trajo hasta este extremo
tu amor es como ese veneno
que siempre recorre todos mis sueños
con tu alegría que siempre se iba,
con tus caricias siempre de prisa,
con tu sonrisa tan indecisa
solo alargaste esta agonía
La herida
5 dic 2006 at 4:42 p.m. Posted under
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
